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Recién, volviendo de almorzar, pude prestar atención a un hecho del que quizás alguna vez fuimos autores.
La gente que estaba esperando el semáforo iba lentamente avanzando sobre la calle aun estando el indicador peatonal en rojo. Parece una pavada, pero la forma en que se abalanzaban hizo preguntarme: 

¿Cual es el apuro de la gente?

Y ahí mire alrededor y vi que estas personas estaban aceleradas. Empecé a pensar en dos ejemplos que son temas recurrentes en charlas con amigos:

-Cuando caminamos no respetamos las señales peatonales, y renegamos de los automovilistas que se detienen sobre la senda peatonal.
-Cuando andamos en auto, odiamos a los peatones que se tiran abajo de nuestro vehículo auto, y cuando tenemos oportunidad usamos la bocina como extensión de nuestra ira o nos paramos sobre el camino del peatón.

Solo con esto, creo que hay algo claro:

No hay respeto hacia el otro. Se pretenden los derechos, pero no las obligaciones.
Se me ocurre que nuestra sociedad está en una etapa adolescente.

¿Vos respetas al otro?

Me como una uña, un nudo se forma en mi estomago. Lo normal se vuelve irritante y me canso con extrema facilidad. 
La cabeza me explota.
Ya no tengo hambre, mis ojos se secan. De golpe una pierna, con aparente independencia, se transforma en un metrónomo.
Estoy ansioso. 
En algún momento el ritmo cesara, el hambre volverá, me tranquilizare y escupiré la uña.
Recién ahí podré seguir trabajando.

Desde que vivo en la capital, mi sentido de audición fue desarrollando una tolerancia insólita al ruido.
Al principio todo me molestaba, ahora ya soy casi indiferente a cualquier sonido.
Igual tengo identificados varios causantes de la contaminación sonora que tanto nos invade; Entre ellos:

-El Basurero: Todos los días a las 11:15 hrs tengo la gracia musical que me regala el compresor del camión de la basura.
-El Que toca la bocina: Este típico señor prepotente que se olvida que al tocar bocina perturba a 200 personas a la redonda. (A vos que tocas bocina por todo, Basta!!!)
-Los teléfonos celulares: La gente que habla en los medios de transporte como si fuera el living de la casa, y ni hablar de los que eligen ringtons. Otros sujetos que colaboran son los que deciden poner música, con su teléfono de ultima tecnología, para el deleite de todos los pasajeros.
-Los colectivos: Odio el ruido a colectivo!

De cualquier manera ya estoy acostumbrado, pero a veces (solo a veces) me gustaría disfrutar de un poco de silencio.