El otro día abrí la heladera, saque un agua saborizada y me serví en un vaso. Mientras tomaba me di cuenta que el sabor me recordaba algo, de golpe me ilumine: esto tiene gusto a jugo!!!.
Si si son unos delincuentes del marketing y la publicidad, compramos jugo embotellado, y lo pagamos bien caro como corresponde.
Mi vieja (a la que tanto le pedía que me compre gaseosa), era una visionaria. Ella compraba jugo y en mi casa todos lo mediodías tomábamos eso. Si hubiese sabido que estaba tomando "agua saborizada", mi vida habría sido otra.
Etiquetas: comportamientos sociales, desengaño, garca
0 comentarios:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
