Desde que vivo en la capital, mi sentido de audición fue desarrollando una tolerancia insólita al ruido.
Al principio todo me molestaba, ahora ya soy casi indiferente a cualquier sonido.
Igual tengo identificados varios causantes de la contaminación sonora que tanto nos invade; Entre ellos:
-El Basurero: Todos los días a las 11:15 hrs tengo la gracia musical que me regala el compresor del camión de la basura.
-El Que toca la bocina: Este típico señor prepotente que se olvida que al tocar bocina perturba a 200 personas a la redonda. (A vos que tocas bocina por todo, Basta!!!)
-Los teléfonos celulares: La gente que habla en los medios de transporte como si fuera el living de la casa, y ni hablar de los que eligen ringtons. Otros sujetos que colaboran son los que deciden poner música, con su teléfono de ultima tecnología, para el deleite de todos los pasajeros.
-Los colectivos: Odio el ruido a colectivo!
De cualquier manera ya estoy acostumbrado, pero a veces (solo a veces) me gustaría disfrutar de un poco de silencio.
Etiquetas: irritabilidad, ruido
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El hombre es el único animal que se acostumbra a acostumbrarse, dice el bueno de Julio Cortázar.