¿Irá a llover?

Es curiosa la poca tolerancia a los espacios muertos que solemos tener las personas, existe una costumbre social de rellenarlos con palabras inútiles, que como es de esperarse, dan lugar a conversaciones prefabricadas.

Creo que el caso más representativo de este comportamiento esta dado por quienes gustan hablar del tiempo. Las frases armadas, que abundan, suelen ser el puntapié inicial. Solo por citar algunas: "¡Que feo día!", "Uh, volvió el calor", "Lo que mata es la humedad", "Siempre que llovió paró" y el clásico "¿Irá a llover?" –para este ultimo es requerido que el ejecutor incline la cabeza hacia arriba mientras lo evoca.

Hablar del estado meteorológico termina siempre en charlas inútiles y evitables. Considero que esta conducta es culturalmente aprendida, aprendemos a no dejar espacios ni lugares incómodos, sobre todo en presencia de desconocidos.

Supongamos que cada conversación meteorológica dure aproximadamente un minuto. Si sumamos todas estas conversaciones inútiles, que al menos tendremos cada tres días por el resto de nuestras vidas, obtenemos el aterrador número de cinco días completos, en los cuales mantendremos conversaciones de libreto de las que no somos dueños.

Por eso, y en vistas de que el tiempo es escaso, tratemos de ganarte unos días a nuestras vidas entablando, en los espacios blancos, conversaciones de temas originales y propios; o bien disfrutando del silencio, que algunas veces nos hace tan bien.

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